El domingo estuve en el cine, viendo “El Curioso Caso de Benjamin Button” y, qué decir, hacía tiempo que una película no me hacía pensar. Salí de allí con leves remordimientos, todos ellos provocados por ser consciente que “la vida está formada por las oportunidades que aprovechamos y las que dejamos pasar”.
He recordado tantas cosas…
Aquella vez que una mujer desnuda entró en mi cama y yo simplemente dije: “¿Qué haces? ¿Qué parte de tengo sueño no entiendes?”. Tenía uno de los mejores culos que he visto nunca, pero rechacé la oportunidad de hacer “marranadas varias” con ella. Bueno, las hice al día siguiente.
Una de esas noches de fiesta en la que algún jovenzuelo (si, masculino) se acercó a mí con ganas de jugar un rato. Sí, alguna vez ha intentado ligar conmigo un hombre. SIEMPRE SIN ÉXITO. Lamentablemente para ellos, nunca sacaron de mi más que una sonrisa o, en el mejor de los casos, un “¿te gusta la música? Pues vete a otro lado a tocar la zambomba”. En otras muchas ocasiones, tuve a una bella mujer que me defendiera del acoso masculino.
¿Qué será de aquella joven desconocida que intentó aprovecharse de mí en el baño de una discoteca? Aunque la verdad que no recuerdo ni su cara. Seguro que era un cardo borriquero. Yo, simplemente, al ver la seguridad con la que se arrodillada frente a mi bragueta, salí de allí diciendo “lo siento, tengo novia”. Alguna vez me he replanteado si hice lo correcto. Evidentemente, siempre concluyo con… con… con un “¡Mierda! ¡Me la deberían haber chupado!”. ¡Puta conciencia!
Sonrisas, miradas, ademanes, guiños, palabras, besos, caricias, abrazos, achuchones… polvos, pajas, bukkakes y cerdadas varias. ¡Cuantas anécdotas! ¡Cuantas oportunidades!
Si hubiera aprovechado alguna de las oportunidades que me ha dado la vida, hoy sería otra persona. Quizás mi vida hubiera seguido otro camino. Habría descubierto nuevas sensaciones. Quizás, sólo quizás, mi orientación sexual sería otra. Incluso, puede que fuera mejor o, quién sabe, peor persona. Sólo puedo asegurar que… habría follado más. Infinitamente más.
Por suerte, hoy no soy otra persona. Quizás mis decisiones no han sido las correctas pero… afortunadamente, han sido mías y sólo mías. Mi vida está formada por las oportunidades que yo he aprovechado y rechazado. Fui yo… Fui yo el que dijo si cuando pudo decir no. Yo decido.
PD: “Joven desconocida del baño de la discoteca”… estés donde estés siempre te recordaré. Llámame, prometo no rechazar una felación.