El otro día en PostLost leí un post titulado “Engánchate al presente“, donde Doc Moriarty explicaba su experiencia en viajes espacio-temporales. Este valioso documento, me conmovió y me hizo recordar aquello que algún día fuí. Algo de lo que me arrepiento.
A modo de confesión, el viernes, envié la siguiente carta al equipo de PostLost. Espero me perdonen todos los afectados… Lo siento, de corazón…
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Yo siempre quise ser alguien en la vida… Era joven e inexperto. Alto, gordo, peludo… básicamente, feo y virgen. Mis posibilidades de follar en una noche de fiesta tendían a menos infinito. Cierta noche, en una fiesta de esas de la jet set, en la que me colé gracias un magnífico disfraz de Salchicha Peleona, conocí a un hombre apuesto y fornido. Le olía el aliento a Juanita&Barranco (J&B), poseía una mirada errante, una nariz poco menos que prominente y una voz de esas que te ponen el culillo prieto nada más oírla. Era un tío apuesto. Su nombre, evidentemente, era Nicholas Cage.
Por aquella época, Nick comenzaba a coquetear con “experiencias espacio-temporales“. Tras una larga conversación sobre “corridas varias” en la que Nick sostenía que “nunca te correrás al 100% si no te metían algo por el culo“, el sensual actor me invitó a estrenar su nuevo juguetito.
Nos encontramos en la habitación del hotel una hora después de la fiesta. Ya saben. No queríamos levantar sospechas. No queríamos que nadie pensara que éramos gays ni nada de eso. En todo caso, un poco maricones. Sólo éramos unos jóvenes deseando probar una nueva experiencia.
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Sácatelo, quiero verlo… no puedo esperar – Le grité al entrar en la habitación.
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Wait, wait my Salchicha Peleona… vas a ver que grande y bonito es, – dijo Nick- en cuanto lo tengas en tus manos no vas a querer soltarlo.
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Mmmmm Nick, sólo pensarlo me estoy poniendo cachondo. Sácalo de una maldita vez. Estoy nervioso.
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Tómalo – dijo mientras se bajaba la cremallera.
Metí la mano y, suavemente, palpé. No quería dañarlo. Toqué algo, era… turgente, de forma fálica. Era cierto, era tan bonito. Lo saqué y…
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Es el “bifurnátedo cuántico de bolsillo“- dijo él- dime una época donde quieras viajar.
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Quiero ir al año 1 a.C., me voy a follar a la Virgen María –grité emocionado- y se pone tonto a San José también.
Del mismo modo que a Doc Moriarty, una luz invadió la estacia y… sí, yo también aparecí en una galera turca. Allí fui recibido por unos sudorosos y peludos mancebos que amenazaban con penetraciones múltiples sobre la cubierta del barco. “No. ¡Por los ojitos, no! Os prometo un culito virgen si no me sodomizáis“, esputé en un perfecto turco antiguo fruto de un maravilloso curso en CCC donde, además, conseguí una guitarra. En ese preciso instante, apareció junto a mí, aturdido, un jovenzuelo balbuceando: “Soy Peggy Sue, soy Peggy Sue… Nick, puto ponche marsellés“.
Ellos, sorprendidos por el milagro, me cedieron el honor de ser el primero en “romper la masculinidad” del inesperado viajero. Me mostré reticente. Pero, inmediatamente, las sabías palabras de Nicholas Cage retumbaron en mi conciencia: “Nunca te correrás al 100% hasta que no te metan algo por el culo“. Inspirado por sus palabras, pensé que era el momento de ofrecer un masaje prostático a nuestro nuevo compañero. Era la mejor y única oportunidad para mantener mi hombría intacta y perder la virginidad sin ser sodomizado.
Exultante de emoción, le penetré. Empotré al visitante sin ningún tipo de miramiento. Mientras, eufórico, gritaba: “Os prometo que habrá más como éste… Lo prometo… Os vais a hartar a follar, turcos de mierda!“. Cual fue mi sorpresa, y la suya, al ver que, tras cada sodomización, Peggy Sue volvía a aparecer una y otra vez en el mismo lugar.
Sin buscarlo, estábamos montando nuestro propio harén. Todos iguales, todos idénticos, todos con el mismo nombre -Peggy Sue-, todos gritando “Violadlos a ellos! Violadlos a ellos!“. Sin saber que todos ellos eran la misma persona.
Sin duda, fue un época oscura en mi vida. Hoy, tras leer las declaraciones de Peggy Sue, Doc Moriarty o como quiera ser llamado, sólo puedo decir… lo siento. Lo siento de corazón, yo nunca quise introducir nada por tu ano. Me obligaron.
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PD1: ¡Engánchate al presente!
PD2: Recuerden, esto sólo es fícción… No es real, no hay saltos espacio-temporales y mucho menos he violado a ningún coleguilla de Nicholas Cage en una galera turca. Bueno, volviendo a lo de los viajes espacio temporales… esperemos a que pete el LHC, la máquina del apocalipsis, os partiréis el ojete.
PD3: Aunque… tengo una duda… si todo es ficción… ¿la felación también? ver capítulo PostLost s05e01: Because You Left & S05e02: The Lie.