El nacimiento de la gripe porcina
Hace años, muchos años… Joao un pobre granjero portugués, cultivaba sus tierras y cuidaba sus reses. De sol a sol, labraba la tierra y realizaba todos los ‘quehaceres’ propios de su posición. Era necesario, por los menos, si deseaba que su cosecha fuera apta para la venta. Tras terminar sus tareas dedicaba un pedazo de su tiempo a observar su estimada piara. En cierto modo, él también se sentía un poco cerdo y porque el rabo le diera vueltas.
Fueron días muy frios y Joao contrajo la gripe, pero la rutina debía continuar. Joao sólo vivía para su granja. Su vida sentimental estaba poco menos que vacía. Su pasión era el campo y los cerdos, pero añoraba algo de compañía femenina. Ya saben, conocer alguna hembra que le aportara calor en las noches frías y humedas del campo.
Sus ansias por conocer mujer crecieron con la llegada de la primavera. Llevándole a presentarse a la versión portuguesa de “Granjero busca esposa“. Titulada “Agricultor procura o seu osa”; por todos es sabido que el vello -que no bello- de las portuguesas es tal que motivó una reestructuración del título.
Durante las galas. Todas y cada una de las aspirantes, hacían alarde de pelo: en las axilas, el mostacho, las orejas, la nariz… y otras partes del cuerpo que mejor no comentar. El pobre agricultor no sabía cual seleccionar. Ante tales bellezas podía vender las ovejas y dedicarse a esquilar, otras cosas. No podría decidir, era muy complicado.
Tras días de indecisión, encontró un método infalible para garantizar una decisión correcta. Reunió a las jóvenes en su hermosa granja y… las mandó desnudar, mezclándolas con sus animales favoritos, allí, en la piara. Las mujeres rápidamente se perdieron ante la múltitud de cerdos. Ante la dificultad que suponía encontrar aquellos seres peludos entre los animales, decidió que la primera con la que tubiera en más mínimo contacto sería su prometida.
Tras horas agazapado entre animales, Joao notó un acercamiento por la retaguardia. Sus ropas se rasgarón abruptamente y algo grande le tomó, como aquella vez que el Dr. se vió obligado a comprobar el estado de su próstata. Los primeros momentos fueron dolorosos, pero…
Así fue como Joao encontró a “Sasha”, el amor de su vida, un hermoso cerdo portugués -al cual contagió la gripe- y se llevó de viaje de novios a México.


April 29th, 2009 at 11:23 pm
Se te va la olla machote… sólo falta que pongas un video de zoofilia en vivo y en directo… cochinote, nunca mejor dicho!
April 29th, 2009 at 11:25 pm
No soy el del R.Madrid, lo digo antes de que empecéis a insultarme, patearme la cara y darme puñetazos.
Sólo voy a hacer una pregunta: ¿En este caso quién es más maricón? ¿Y el más cerdo?
April 29th, 2009 at 11:26 pm
Cerdos son los dos, no?
April 29th, 2009 at 11:27 pm
Me vas a tocar la po**… Hablar de los portugueses en vano es pecado…
May 12th, 2009 at 9:59 pm
qué gilipollez