¿Qué encarece el precio de la luz? 

El importe de la factura de la luz depende esencialmente de la potencia extraída y de los kilovatios consumidos. Pero hay un tercer factor que ayuda a agregar algo más que un poquito a la factura final. Estos son los impuestos que se recaudan oficialmente en toda España: Electricidad e IVA.

Impuesto a la electricidad

También conocido simplemente como impuesto a la electricidad, es un impuesto que grava el suministro de energía eléctrica. Se trata de un impuesto especial similar al que grava el tabaco o la gasolina. Está regulado por la Ley 66/1997 y debe ser abonado por todas las viviendas, locales y habitaciones que tengan contratada la conexión eléctrica. Se trata en realidad de un ajuste a los antiguos ‘costes específicos asignados a las minas de carbón’, creados en 1992 para apoyar a este sector y sustituidos cinco años más tardes por el actual impuesto sobre la electricidad.

Según la definición de la autoridad fiscal, su objetivo es “generar los ingresos necesarios para compensar la supresión del gravamen sobre la facturación de la energía eléctrica en el marco del concepto de ayudas a la minería del carbón”. A partir de 2015 ya no se diseñará como un impuesto a la producción, sino que pasará a ser un impuesto al suministro de energía eléctrica.

El impuesto de la electricidad es del 5,1127% y se aplica sobre la suma de las condiciones de servicio y consumo de la factura, independientemente del tipo de contrato o del proveedor de energía.

Impuesto al Valor Agregado (IVA)

La factura de la luz lleva el tipo general de IVA (21%) aplicable a todos los elementos incluidos en el recibo: la electricidad suscrita, la energía consumida, el impuesto eléctrico y el alquiler de los contadores (contadores).

El IVA que grava las facturas de la luz es objeto de constante controversia. Por un lado, porque se trata de un supuesto de doble imposición, ya que también se aplica a otro impuesto, como es el impuesto sobre la electricidad. Pero la legislación española y europea ampara este solapamiento fiscal que, no obstante, también se aplica a otros productos como el carburante o el tabaco. También se critica que un bien básico como la electricidad, a diferencia de otros bienes de primera necesidad, esté gravado con el tipo impositivo general del 21%.

¿Cómo puedes ahorrar en la factura de la luz?

Los clientes pueden reducir el tamaño de su factura de electricidad de tres maneras diferentes:

  • Optimización de la potencia relacionada.
  • Contrata a la compañía eléctrica más barata.
  • Reducción del consumo.
  • Independientemente del método elegido, para todas las preguntas es imperativo que los usuarios conozcan los siguientes elementos de la factura de la luz:

Energía continua: Siempre vale la pena si la energía se consume o no. Es el monto a pagar por el servicio contratado, término que define el número de aparatos eléctricos que pueden ser operados simultáneamente en una instalación.

Tarifa plana de energía: Es el importe a pagar por la energía consumida, es decir, el plazo variable de la factura.

Optimizar la potencia contratada en el suministro eléctrico

La potencia eléctrica indica cuántos dispositivos se pueden conectar a la vez sin sufrir un corte de corriente. Algunos proveedores han contratado más caballos de fuerza de los que realmente necesitan y están pagando más cada mes.

Los usuarios pueden cambiar la potencia poniéndose en contacto con su comercializador a través de su número de teléfono de atención al cliente. Cabe señalar que algunas empresas tienen este proceso hecho en línea.

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